Summertime.
No puedo sacar de mi cabeza el grito desesperado de mis días
en la oscuridad, estoy tratando de mantenerme dentro de mis esperanzas vagas,
esforzándome por lograr salir del espiral eterno que condena mi existir con
las tristes baladas de un ayer que dejo huellas en el hoy. No somos nada, somos
tan frágiles que duele cada día que respiramos, que quema cada latido y cada
pensamiento que nace y muere al instante dentro de nuestras inconscientes y
dopadas mentes, buscamos la felicidad eterna evadiendo la realidad del dolor
perpetuo al que estamos condenados a vivir, cada lagrima nos recuerda que
nacimos para sufrir y seguir creciendo, el mundo es para débiles, los fuertes
se encuentran en otro plano mental el cual desconozco ya que yo soy parte de
los frágiles. A veces deseo seguir tan rota como pueda, no sanar jamás, ser un
alma que deambula por las calles perdidas, paralelas y adormiladas, junto a
gente que nunca notara tu existencia porque para ellos no eres nada, ni para ti
misma lo eres…
Mi corazón explota, mis nervios se aceleran, me siento tan
fatigada que puedo saborear la angustia desesperada, no puedo controlar lo que
siento, no puedo dejar de mirar mis heridas y rasgarlas de nuevo…el dolor me
hace sentir viva, me hace sentir que aun puedo sentir cosas sin necesitar a
nadie más que a mí misma y mi mente bajo el pasillo eterno donde nunca podre
escapar. Le pertenezco al dolor y la calidez de compadecerme de mi misma sin
siquiera intentar, solo quiero dormir, anestesiada en vivencias juveniles e
infantiles que me hicieron lo que soy, me hicieron el ente que vive en un hogar
lleno de extraños. Mi familia vive dentro una burbuja y finjo que todo va bien, pero sé que no entenderán lo carcomido que tengo el espíritu, la mente y el
corazón. Algo late en el fondo de mi pecho, las pulsaciones de un corazón
asqueado y cansado de vivir para ver y sentir lo que es estar dentro de alguien
tan frustrada y amarrada a una realidad falsa.

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