lunes, 16 de diciembre de 2019
Siempre el sol se esconde.
Cuando al fin logro mirar tu rostro recién nacido puedo percibir marcas de una infancia abandonada y precaria, tus labios sólo buscan acurrucarse en alguna piel tibia que les otorgue abrigo, mi cuerpo anclado a algo sólido no deja de flotar sintiendo el latente miedo de encontrar la salida lejos de aquí y de ti.
Mi cuerpo no deja de repasar cada recuerdo de la textura y sabor que encontraba en ti , la calidez de tu sudor que bañaba en contención y soporte cada una de mis extremidades marchitas. Ya no estas mas , nunca más, pero continuas golpeando la ventana de mis recuerdos empapados en lluvia , abrazando el espejismo de una ilusión humana ''el para siempre'' olvidándose de tu propio yo. El verdadero que ahora intento alimentar lejos de ti y tu mar de tormento. No puedo seguir moviendo peso muerto. Lo siento y ya me perdone por olvidar.
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